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Frutillar

Localización

La comuna de Frutillar está ubicada en la Región de Los Lagos, formando parte de la cuenca del Lago Llanquihue y se sitúa a 1.010 Km. al sur de Santiago, específicamente en los 41o 07` Lat. Sur y 73o 02` Long. Oeste y a 62 m.s.n.m. Se encuentra situada en el margen poniente del Lago Llanquihue, frente al Volcán Osorno. El acceso a la ciudad se encuentra en el kilómetro 983 de la Ruta 5 Sur.

Posee una superficie de 831.4 Km2 y en su división territorial se identifican cuatro distritos censales: Paraguay, Casma, Los Bajos y  Frutillar. El área más importante corresponde a este último, donde se ubica el área urbana y el centro de la ciudad.

Antecedentes demográficos

La comuna de Frutillar está ubicada en la Región de Los Lagos, Provincia de Llanquihue. De acuerdo al Censo 2017, la comuna tiene una población de 18.428 habitantes, distribuidos en 7.909 viviendas con una densidad poblacional de 22,2 hab/km2. Respecto del tipo de población, ésta es urbana.

 

 

En relación a la distribución de la población, el gráfico siguiente representa el porcentaje que vive en zonas urbanas y rurales:

En los últimos 30 años, Frutillar ha modificado radicalmente sus porcentajes de población urbana y rural; mientras en 1982 poseía un 24% de población urbana, en el año 2017 aumento a un 70,3%. Lo anterior se debe principalmente a la migración de las familias desde el campo a la ciudad, a causa del aumento y mejoramiento en infraestructura, vivienda y cobertura de servicios básicos urbanos, la tecnificación de la producción del campo, la concentración de la propiedad de la tierra y la baja competitividad de la producción agropecuaria de pequeña escala.

 

Fuentes: PLADECO 2015-2018, PLADES, Diagnóstico Frutillar, 2013 y  Censo de Población y vivienda 2017, INE

Historia:

Fuente: Jorge Weil. Historia de Frutillar

Batalla del Toro

Concluida la Colonia y finalizadas las guerras de independencia, relevamos la importancia de la batalla del Toro ocurrida en los límites de la comuna de Fresia y Frutillar cerca de Tegualda. Esta fue la última de las grandes batallas terrestres por la independencia que libraron las fuerzas patriotas en contra de las españolas y que fuera comandada por el mayor Jorge Beaucheff. En las semanas que precedieron a este combate, la flota cargo de Lord Cochrane había tomado la ciudad de Valdivia a principios del mes de febrero de 1820. Luego, el Almirante Lord Cochrane continuó su acción, dirigiéndose por mar rumbo a Ancud con la armada. Los realistas derrotados en Valdivia, se retiraron al sur hasta Carelmapu dónde se reunieron con el Gobernador de Chiloé Antonio de Quintanilla, quien reforzó las fuerzas formando una división de 500 hombres y ordenó ocupar Osorno. El francés Jorge Beaucheff, por su parte, siguió su desplazamiento al sur desde Valdivia hasta Osorno. Con la información y colaboración proporcionada por el cacique Railef sobre las tropas realistas que acampaban en el fundo El Toro, en la localidad de Polizones, las fuerzas chilenas se adelantaron y continuaron por el camino real al sur con el objeto de sorprender al ejército español compuesto por chilotes. Desplazándose por un terreno irregular, una avanzada de 50 granaderos al mando del capitán José María Labbée salió de Osorno con la misión de explorar el camino y ante un eventual contacto con el enemigo resistir hasta la llegada de Beaucheff. El 6 de marzo el capitán Labbé llegó a las inmediaciones de la hacienda “El Toro” siendo sorprendido por un nutrido fuego en una posición defensiva de un desfiladero y obligado a parapetarse para resistir entre los árboles y lomajes durante las horas antes de iniciar su retirada. Los españoles creyéndose vencedores comenzaron la persecución del escuadrón adentrándose en la hondonada, lo que coincidentemente ocurrió con la llegada de los 200 hombres comandados por Beaucheff. Con mucha audacia ante el combate, las fuerzas chilenas pasaron al ataque cargando bayonetas , inutilizando la caballería realista como arma blanca. La firmeza de la columna patriota y el vigor con que atacó a los desordenados pelotones españoles acentuaron la desconcertación de las tropas de Gaspar Bobadilla y Senosain que después de un breve combate huyeron al sur. Esta batalla tuvo una significación estratégica ya que consolidó definitivamente la liberación de la provincia de Llanquihue y con ello evitó la reconquista hispánica de la ciudad de Valdivia fortaleciendo la independencia de Chile.

La colonización alemana y la fundación de Frutillar

La falta de continuidad del territorio nacional motivó la preocupación del Estado por el diseño de una política de colonización europea en el sur de Chile, con el fin de utilizar productivamente esa región. La primera ley específica fue dictada por el gobierno de Manuel Bulnes en el año 1845, proceso que sería luego reforzado el año 1853, por una segunda ley de colonización del presidente Manuel Montt.

El 23 de noviembre del año 1856 se inicia con 50 familias, el poblamiento del lugar denominado «El Frutillar», «Punta Larga» y «El Macal», dando nacimiento a lo que hoy es la comuna de Frutillar. El contingente mayoritario del grupo inicial de colonos se habían embarcado en el puerto de Hamburgo en mayo 1856, navegando durante cuatro meses en los veleros «Grassbrook» y «Caesar und Helene», llegando a Melipulli a fines del mes de septiembre.

Las especificidades culturales de los primeros habitantes, tenían su origen europeo y habla alemana. Provenían de los reinos y estados germánicos que conformaban el Imperio prusiano y austrohúngaro en la cual, resaltaban los originarios de de las regiones de Austria, Suiza, Silesia, Bohemia, Hessen, Sajonia, Zillertal, Brandenburgo, Bremen y Württenberg. Estos habitantes van a proveer una gran riqueza y diversidad cultural en su desarrollo al borde del Lago Llanquihue, desde Los Bajos hasta Punta Larga. El primer período fue de sobrevida de los colonos y se orientó a la tarea de ganarle espacio a los tupidos bosques para la producción agrícola. Ese período se caracterizó, por la creación de una economía de subsistencia, que estuvo marcada por los grandes esfuerzos de los colonos por adaptarse en medio de un gran aislamiento social y territorial.

La convivencia social adquirió importancia en la etapa más ardua de instalación de los colonos. Luego, comenzaron a crearse diversas instituciones culturales, educativas y recreativas o de beneficencia. Destacaron los clubes de lectura, canto y sociedades de mujeres que favorecían el encuentro y el intercambio social entre los colonos y que permitían la conservación de tradiciones germánicas. Tampoco faltan las diversiones para la gente joven; solía haber bailes, matrimonios, fiestas de cumpleaños y otras ocasiones parecidas. Tampoco faltaban los deportes y con frecuencia se organizaban carreras y excursiones en bote.

Los primeros síntomas de una vida comunal pueden encontrarse cuando la familia de Christian Winkler empezó con la instalación de pequeñas industrias y el primer molino que sirvió para atraer a varios vecinos que llegaban a Frutillar con el fin de moler su trigo. Luego se instaló un destilatorio, industrializando apreciables cantidades de papas y trigo. Factor primordial fue la instalación en el año 1874 de una especie de almacén y ferretería que se levantaba al lado de la casa particular de Karl Richter; disponía también de un lugar para jugar al palitroque. Con el tiempo, el negocio creció y ganó importancia. Luego instaló un molino y una cervecería propia, dirigida por uno de sus hijos, configurando una especie de centro económico. Las relaciones entre los vecinos eran estrechas y amistosas. Las familias cultivaban la vida social, se formaba el Deutscher Verein en 1882 como círculo de lectura y la adquisición de una buena biblioteca. En 1883 llegó Jacob Junginger que fuera contratado por el Estado para ejercer en la Escuela de Frutillar como maestro hasta el año 1905, dándole un auge al desarrollo cultural. El surgimiento del Coro Mixto «Liederkranz», fue una de sus creaciones en 1894. Sus conciertos y representaciones teatrales representaron actos culminantes de la vida cultural de Frutillar. En 1904 surgía el «Männercor», constituido únicamente por varones aficionados a la música. En ella también tuvo una destacada participación Jacobo Junginger como fundador. Su himno era «Cantando se van las penas» canción con la cual se mitigaban las penas y añoranzas que sufrían sus esforzados colonizadores y feligreses de Frutillar.

Los colonos tenían en su mayoría una sólida instrucción profesional adquirida en sus estados natales. El bagaje de conocimientos aplicado a las explotaciones agrícolas, técnicas como la rotación trienal de cultivos y aplicación de abonos, indujeron a nuevas variedades de trigo que unidas a las nuevas técnicas de explotación agrícola, se tradujeron en un aumento del rendimiento por hectárea superior a las de la zona central del país. Se incorporó el centeno y el cultivo de la cebada que alcanzó niveles apreciables. En el rubro ganadero se importaron razas de doble propósito y de alta selección genética que remplazan las razas locales. Igualmente la crianza de porcinos adquiere creciente importancia como materia prima de la cecinería. El desarrollo agropecuario conduce al establecimiento de la agroindustria y del sistema financiero con el nacimiento del Banco Llanquihue y del Banco Osorno y La Unión en la región. Frutillar aumentó su importancia cuando Robert Klenner y Hermann Winkler, en el año 1884, fundaron una curtiembre, la primera de la zona, y que fue muy cotizada en el círculo de todos los vecinos cuando fue ampliada en forma notable gracias al trabajo intensivo y experto de varios curtidores europeos y complementada con una zapatería y un negocio de venta de artículos de cuero. El rápido desarrollo de Frutillar en el sentido económico y cultural continuó en 1892, cuando se inauguró el nuevo y hermoso edificio escolar.

Poblamiento de Frutillar Alto

Los primeros asomos de asentamientos campesinos en el sector alto del territorio, se produjeron con la llegada de obreros que vinieron a proporcionar mano de obra a la colonia Alemana -establecida en el marco del proceso colonizador del sur de Chile impulsado por el Estado en 1850-, para la construcción de caminos, casas, galpones y distintas instalaciones necesarias para las faenas agrícolas. Estos obreros venían principalmente desde Chiloé y sus islas adyacentes. Fueron poblando los campos y paulatinamente trasladando a sus grupos familiares. En los períodos de cosecha, estas poblaciones aumentaban considerablemente y muchos de ellos decidieron quedarse. Las primeras viviendas se fabricaron en sitios adquiridos por los campesinos a los colonos alemanes Richter y Winkler, cuyas propiedades estaban separadas por una huella que se habilitó para la explotación de madera en las praderas altas.

Sin embargo, el hecho principal que desata la creación de Frutillar Alto fue la llegada del tren, luego de que a fines de 1906 el Estado chileno decidiera darle continuidad a la línea longitudinal para unir el ferrocarril hasta Puerto Montt. A partir de entonces comenzaron a realizarse los trabajos de roce, destroncamiento y aplanamiento del terreno, y para la fase final, en los años 1911 y 1912, fue necesario crear dos cuadrillas de trabajadores: una para instalar durmientes y rieles desde Puerto Montt hacia el norte y otra para ejecutar la misma acción desde Osorno hacia el sur. La culminación de este trabajo, o el encuentro de las dos cuadrillas, se produjo en torno al 20 de mayo de 1913, a seis kilómetros al norte de Frutillar, en la localidad llamada El Burro. Las cuadrillas simbólicamente colocaron el último clavo, denominado el clavo de oro, y con este hecho se inauguró el tren que unía a Osorno y Puerto Montt.

Información para descargar

Participación Social y Rescate Patrimonial, Programa Memorias del Siglo XX.

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La Colonización Alemana y la Fundación de Frutillar en 1856 hasta nuestros días. Jorge Weil.

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